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40~ Adiós Ego. De la desilusión a la esperanza: un camino hacia la completud.

  • Foto del escritor: A. V.
    A. V.
  • 22 may 2023
  • 8 Min. de lectura
Comprender las condiciones del camino que caminamos es importante y crucial para entender cómo caminar. Las desilusiones también son augurios. Displacenteras, claro. Seguramente tristes pero también nuevas puertas que nos acercan más a la verdad. En este camino experiencial probablemente la herramienta más importante, porque nada nos enseña más que atravesar los propios dolores y salir de ellos.

La gran desilusión fue la entrada inicial del camino. Ese momento donde los lentes de corazón color rosa se rompieron y con todo el dolor de nuestra alma después de verlos hechos trizas en el piso, tuvimos que tirarlos a la basura. Seguramente esa haya sido alguna decepción grande, de esas que hacen ruido y desarman todas nuestras estructuras. Los objetos se caen de la estantería. A veces se cae la estantería completa, pero eso nos da la posibilidad de volver a acomodar las cosas, de una manera nueva, y porqué no, más ajustada a la realidad del momento presente. ¿Creíste que con eso ya estaba? ¿Qué el terremoto ya había pasado? Los terremotos tienen réplicas, reajustes, reordenamientos. Los nuevos pequeños desengaños son los motores para hacer las modificaciones necesarias. Para comprender con otros ojos lo que dimos por sentado, para ir todavía un poco más allá, unos pasos más hacia la conciencia. Sin estos acomodamientos certeros caminaríamos ciegos, ensanchando el Ego creyendo tener un control que no tenemos. Eso que justamente queremos vaciar. Porque si… al final , nada sabemos y no al revés. Y de eso se trata. No es con menos dolor por eso, claro, pero con la consciencia expandida de quien se está sacando una espinilla de la planta del pie que ya empezaba a tornarse insoportable.

En esta etapa ya estamos más advertidos, probablemente más perspicaces y con más olfato, pero aún el aprendizaje tiene tiempos, y en el fluir del orden cósmico debemos respetarlos, aunque no nos agrade del todo. El camino es descubrirnos, en esa paciencia y en esa capacidad de aprendizaje. En ese camino eterno ,- como decía Kaare-,  en constante cambio y en constante desafío, porque si entendemos que la vida es un aprendizaje, el aprendizaje nunca termina. Somos aprendices eternos, lo suficientemente despiertos para no pretender alcanzar ninguna meta sino para contentarnos con la perfección de todo en el momento presente, en el mejor de los casos, aquí y ahora.


Encontrar la estabilidad en el movimiento también es un arte, y quizás lo más astuto y efectivo que podemos hacer en un mundo esencialmente cambiante.

 

Dharamsala, India.
Dharamsala, India.

Entonces caminamos si somos lo suficientemente afortunados.

No somos árboles: podemos movernos.

¿Qué estamos buscando?

Si no hay nada que alcanzar, ¿hacia dónde caminamos? Gran pregunta. Una búsqueda constante que, para no volver a caer en la rueda-loop de deseos, tenemos que resolver en el presente.


Paz, contentamiento, felicidad —y complete ahí con lo que cada uno necesite—, pero aquí y ahora. Hoy y con esta realidad. Ahí está el secreto, esta es la clave. No podemos ser felices en el futuro, la única felicidad posible es aquí y ahora. Entonces, el contentamiento del que tanto hablamos tendrá que ver con empezar a mirar la realidad que tenemos enfrente de otra manera, como un milagro, como algo sublime, como pura magia. Lo que es en realidad, ¿no? La vida por delante.

Solo que a veces nos gana la rutina y perdemos el entusiasmo. Entramos en piloto automático, nos perdemos en pequeñeces y olvidamos el milagro que tenemos frente a nosotros. Olvidamos también que ahí está el secreto.


La realidad que tenemos enfrente…Es perfecta. Si, perfecta, así como es. Justo lo que necesitamos, justo lo que nuestra alma pidió para aprender. Si, probablemente no lo que queremos, pero seguramente si lo que necesitamos en un sentido más profundo.


Un colega me contó una historia de ardillas. Amo las historias que hablan de una cosa pero al final terminan hablando de otras. Mi abuelo ama las ardillas, las veía por la ventana cada día hacer sus asuntos en el jardín y no dejaba de maravillarse con ellas. Mi abuelo era algo malhumorado, y a mí me fastidiaba bastante, entonces un día solo para pelearlo le dije:“Abuelo, tú sabes que las ardillas son malintencionadas y dañinas, toman las nueces y las esconden. Luego nunca recuerdan donde las ponen y así desperdician todos los frutos del árbol"

Esa es la parte que tú ves, me dijo el cabrón, una visión limitada… ¿Acaso no lo ves? Es la manera que el universo tiene para plantar árboles de nueces…

Maldito anciano —pensé. Siempre tenía razón. Todos somos ardillas. A veces no hace falta entender todo lo que nos pasa, justificarlo o victimizarnos sobre ello. A veces la verdad última descansa en ese principio supremo, la realidad es perfecta así como es. Solo vemos una parte del cuento, pero en realidad somos parte de una red enorme de sentidos, conexiones y energías. No sabes el impacto que tus accionesardillas pueden estar generando en el otro, en el universo e incluso en vos mismo. Tampoco conoces la peli completa, lo que te dejará ese aprendizaje o el asunto para el cual te está preparando. Cual es el karma que estás limpiando con eso, de que manera y cuál es el paso siguiente.

Hay tres tipos de asuntos dijo Brandon, el hombre Tantra de la melena de león y los cuentos de ardillas Asuntos del universo, asuntos de todos, asuntos propios. Solo podemos controlar los propios y colaborar en los de todos. Entonces haz los tuyos con todo tu ser, pon sanamente toda tu energía y conciencia en ellos y rindete a que el universo se ocupe de todo lo que no ves. El universo sabe lo que hace. Solo desarrolla la confianza.

¿Liberador no? Solo confía.

Koh Panghan, Thailandia
Koh Panghan, Thailandia

La realidad es perfecta así como es y esa es la puerta hacia la divinidad. Esa fuerza suprema que nos atraviesallamémosla como la llamemos se manifiesta en la realidad constantemente. Si prestas la atención suficiente y sabes escuchar puedes verla. Señales, mensajes, causalidades, magia. También obstáculos y desencuentros.

Esa fuerza es perfecta, armoniosa, infinita, ilimitada.

Nosotros somos parte de ella, estamos naturalmente conectados. Solo necesitamos remover los velos del Ego para volver a sentirla expresándose, desde adentro y desde afuera. Limpiar los anteojos y el cristal que somos. Volver a ver lo divino, en la realidad y por consecuencia, en nosotros mismos también.



 “Cuando las puertas de la percepción permanecen abiertas, la realidad se presenta tal cual es: Infinita

Aldous Huxley.

Disfrutarla y transitarla, con todo nuestro cuerpo y con la mayor consciencia que podamos. Ese es el mayor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos. 

Volver a percibirnos. No estamos separados como el Ego teme. El camino verdadero es darnos cuenta de la conexión con el Todo. Desarmar la ilusión que el Ego representa y esconde. Percibir esa fuerza más poderosa de la que somos parte, como las ardillas. Esa fuerza divina se manifiesta en todo, y si la dejamos ser, también incluso en nosotros mismos.

Entonces la perfección existe, así, tal cual como es el presente hoy, aquí y ahora.  Lo perfecto de las imperfecciones. El milagro de la vida.


Entender profundamente esto es una tarea avanzada para una mente binaria que clasifica todo en bueno/ malo; placentero/ doloroso. Porque ambas opciones son expresiones de la misma perfección y comprender el equilibrio será parte del camino. Una vez, ecuanimidad y aceptación.



Dharamsala, India
Dharamsala, India

Hablamos todo el tiempo de ir hacia adentro, de conectar con nosotros ¿Pero qué es ese adentro?

¿Qué es ese "nosotros mismos"? ¿Lo que nos contiene para que no nos desintegremos? ¿El contorno de nuestra piel, lo profundo de nuestras ideas, lo puro de nuestro corazón o la volatilidad de nuestra esencia? ¿Las respuestas de nuestro Ego? ¿A qué nos referimos aquí con Ego?

¿Esa ilusión que nos impide ver la verdadera naturaleza de nosotros mismos y de la realidad? Ese gran tema. Esa, la otra ilusión. Esa apariencia, ese espejismo construído a partir de la idea de creernos separados del Todo dice el budismo y en consecuencia, ¿distintos, mejores, importantes? 

¿Esa insistencia de confiar en el contorno en nuestros sentidos y en unos ojos insuficientes y limitados que nos demarcan?

¿Un interior que nos encierra dentro separándonos del resto?

Dejándonos aislados, solos, divididos, incompletos. Pequeños frente al mundo. Sufrientes.


¿Eso es el interior? ¿Ahí adentro están LAS respuestas?

¿Qué respuestas? ¿Las que completan lo imposible de completar? 


Ningún pájaro tiene demasiada vida cuando se lo encierra en una jaula. Probablemente sigue cantando, sí, pero todos bien sabemos que eso no es vida…

Entonces todo ese sufrimiento que sentimos en la vida, ¿no proviene de sentirnos encerrados, separados, e insuficientes?

Construcciones, ilusiones, pensamientos.

Y si dejamos volver al pájaro a su ambiente natural, ¿no le haríamos la vida más sencilla?Pedirle perdón por todo lo que causamos intentando retenerlo y simplemente liberarlo. Liberarlo para liberarnos, porque ese pájaro es nuestra alma.



« Surrender, surrender, surrender »  se escuchaba por las calles de India hasta el cansancio.

Rendirnos, sí, ¿pero a que?

A la idea de que tenemos el control. A la idea que podemos controlar la realidad para que sea como nosotros queremos. Rendirnos frente a esa lucha dolorosa, agotadora e infinita. Soltar ese sufrimiento asegurado.

Rendirse: entregarse, abandonarse. Parar de luchar, dejar de ofrecer resistencia. Ceder el mando, rendirse hacia una fuerza superior.

Soltar la ilusión, entregarse a la realidad tal como es, confiar en esa fuerza por detrás de nosotros y sentirnos libres siendo parte de ella. Confiar, desde la plenitud del amor y  no desde la derrota


Tiruvannamalai, India.
Tiruvannamalai, India.

-¿La paz que buscamos estará entonces en esa intersección que borra los contornos ilusorios del Ego?  

En la Unión como representa la palabra “Yoga”y las otras  miles de diferentes tradiciones espirituales con las distintas partes de nosotros mismos y también con ese algo más grande que nosotros. Entender que estamos conformados por distintos elementos, hacer las paces entre todos ellos y entretanto con ese Gran poder superior, del que somos parte. Universo, Pachamama, energía, Divinidad, Dios, Infinito, o el nombre que a ti más te resuene. Entender que no existe tal separación, que somos Uno con lo divino, con el gran espíritu. Que hay algo más allá del cuerpo, y que a esopongámosle el nombre que le pongamos pertenecemos. Que somos más que la carne y los huesos que nos constituyen. Que hay otro mundo más allá de eso y que quizás si en “este” mundo no hemos encontrado la paz, quizás ella se encuentre en ese otro.

Que nuestra naturaleza original es perfecta y que solo tenemos que volver a ella, si sabemos cómo limpiar el cristal que somos.


“Vivimos en un mundo pero pertenecemos a otro”-me había dicho el monje de Rishikesh ni bien llegué a India. Nuestro ambiente natural es el espiritual. Entonces, ¿no deberíamos volver a reconectar con esa esencia que perdimos en los avatares de la vida?


¿Y cómo se limpia el cristal? De muchas maneras, pero podemos empezar por esta: cuestionándonos el polvo.

Prayagraj, Maha Kumbh Mela, India.
Prayagraj, Maha Kumbh Mela, India.

Por momentos me sentía en una clase de psicoanálisis de la Universidad. En otros en una de mecánica.

Vamos a cortar el circuito decía Goenka-. Las semillas de la mente crecen muy rápido y una sola semilla es suficiente para iniciar nuevamente la cadena de craving. Entonces lo que íbamos a empezar a hacer era tomar el control de nuestras emociones para aprender a observarnos con distancia y perspectiva.

Entre tanto, yo aprovechaba para seguir plantando mis semillas:

SOY UNA MUJER FUERTE…SOY UNA MUJER FUERTE ...SOY UNA MUJER FUERTE.

SENTITE SEGURA DE VOS MISMA, YO PUEDO CON ESTO.

Y con “esto” no me refería ni al Vipassana ni a estar acá en India, me refería a la mochila eterna que cargaba. A tener el coraje para enfrentar mis fantasmas y a tomar las riendas de mi vida, aunque eso implicara soltarlas por completo y volver explorarme desde otros lugares, desde 0, como si me estuviera volviendo a conocer, aunque estuviera muerta de miedo.


Estaba dejando caer la máscara de mi Ego: fuerte, guerrero, rebelde, ansioso, omnipotente, inseguro, miedoso, burlón.


Entonces sí, me estaba volviendo a conocer.


Esa era una parte esencial de mi aprendizaje, o porque no decir el aprendizaje mismo.





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