Serie Aprendizajes ~4 : El upgrade
- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas

A veces uno no ve la pelota que viene directo a tu cara hasta que llega directo a tu cara. Corrijo: a veces no, casi siempre. El arte de los pelotazos bien colocados.
El camino se disocia de quien lo camina.
Había tenido tan poco tiempo de parar que no me había dado cuenta, pero ahora el sendero que caminaba era cuesta arriba. No lo había percibido pero se puso muy alto, tanto que parecían acantilados de piedra sin camino visible a priori.
Corrijo, no parecían: eran paredones de piedra sin camino visible a priori.
Del camino no había quedado más que un coletazo angosto que ya no entraba bajo la clasificación de camino, y lo que había delante era un paredón macizo de piedra caliza, que por allá a lo lejos contenía lo que parecía el final del camino, bastante más cerca del cielo. ¿El final? ¿El principio?
¡Qué pena! el camino se había puesto taaan entretenido, los paisajes tan bellos y por fin se sentía tan cómodo salir a caminar descalzo por los prados que no me di cuenta que el camino que empecé estaba desapareciendo gradualmente, de forma firme, y no solo eso, me estaba forzando a cambiar de nivel.
No era una elección pues no había otro camino posible, solo este paredón aterrador que daba miedo. Me llevó un tiempo entender que en realidad era una continuación, en la misma línea, pero diferente.
Las sandalias frescas y cómodas y preferidas de mi camino actual, que me hacían sentir como pez en el agua ya no servían, ahora iba a requerir otro tipo de equipamiento. Es que me había tomado tan de sorpresa que ni siquiera me había dado cuenta de ello, ni del cambio de superficie ni de las nuevas necesidades, ¡incluso ni de que habían nuevas necesidades! El placer del caminar estaba mucho más entretenido y la sorpresa me dejó completamente atónita. También frustrada y enojada.
—¡¿Dónde está mi camino?!
Ese enojo se transformó en negación y obstinación, así que sin pensarlo pero afectada por las emociones, continúe de la misma manera como si fuera el camino anterior, con mis sandalias de paseo, mi mate en la mano y pantalón oxford de colores y dibujitos de domingo. ¡Que Ilusa! No me tomó demasiado entender que ya no podía cargar el mate en la mano y que también debía descalzarme y arremangarme el pantalón que estorbaba. Con este outfit todo se sentía demasiado incómodo, y no solo eso: también imposible.
Me senté al lado del "camino" y me detuve a mirar hacía arriba— también a llorar un poco. Me llevó un rato largo darme cuenta de lo que estaba pasando y mientras me sentía y evaluaba las características de la situación y el nuevo terreno, me di cuenta que necesitaba un Update. Este camino iba a requerir otra yo, una que manejara otras herramientas, una perspectiva distinta y por lo menos unas zapatillas más firmes que se agarraran bien a la roca. También unos picos en punta para colocarme en las manos y seguramente una soga para cuando avancé un poco más en altura.
Me costó aceptarlo. Me quejé con mis sandalias preferidas en la mano, pues me habían acompañado tanto, y no solo eso, me habían salvado de quien era y de alguna manera, también me habían convertido en quien soy ahora.
¿Pero qué podía hacer? Si quería continuar con el camino que había iniciado debía actualizarme, tomar otros riesgos y aprender a usar otras herramientas,
porque el camino ya no era el camino, ya ni siquiera estaba caminando: ahora estaba aprendiendo a escalar.

A veces dejar atrás el camino que veníamos caminando no es tan alegré, mucho menos cómodo y menos aún neutral. A veces queremos quedarnos en el anterior, pero la única manera de continuar es continuar.
A veces lleva un tiempo, el tiempo del duelo, que nos hace entender que estamos en otro lugar, que salimos de salita naranja para entrar en salita verde, que seguimos perteneciendo a la misma escuela pero que ahora entramos por otra puerta. Y a veces ni siquiera nos damos cuenta solos, a veces necesitamos de un otrx que nos lo traduzca.
La expansión también conlleva pequeños duelos— crecimientos disfrazados— y si el camino cambió, entonces nosotros también debemos ajustarnos.
¡Tranqui, no pasa nada!
A veces solo basta con entender que cambiamos de proceso y que ahora necesitamos otras cosas para continuar. A veces también permitirnos llorarlo un poco.
PERO NO ES UN FINAL, SINO QUE SUBIMOS DE NIVEL.
Orgánico y necesario.
Y si aprendemos a verlo con sabiduría, hasta una celebración, porque cuando nos animamos a incorporar otras herramientas hasta puede ser una aventura tremenda, que nos regale aire y nuevas vistas, mucho más infinitas que el camino inicial que habíamos empezado a caminar, porque si es un update, seguramente el "camino" se vuelva remil mas interesante.
Al final lo importante no es lo que alcanzamos en el camino,
sino en quienes nos convertimos en el proceso
❦



Comentarios