El camino espiritual
- 15 mar
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Que vivimos en un mundo esencialmente mutable y cambiante aplica a todo. Entonces también a nuestros caminos y búsquedas espirituales. Al final, se parece más a caminar un poco, desviarse, caer, confiar, volver, encontrar, conectar, confundirte nuevamente, darte cuenta de lo equivocadx que estabas, frustrarte, enojarte por eso, luego enojarte por estar enojado y después de un tiempo, darte cuenta que estás de nuevo perdidx... Probablemente rendirte, tomar distancia, soltar, hacer espacio nuevamente, hallar nuevas verdades, ver con luz nueva lo viejo, reajustar y seguir intentando, con los ojos un poco más abiertos, con un entendimiento nuevo y desarrollando resiliencia.
Las prácticas no son fines en sí mismo, no son logros a alcanzar sino medios para conectar con esa armonía que estamos buscando. Con nosotros mismos, con frecuencias o ese “algo” más allá de nosotros.
¿Nuestras propias verdades? ¿ Lo divino? ¿Un poco de ambas?
Las prácticas sirven para limpiar. Son anclas que nos devuelven al camino, que con suerte— ojalá— se transforman en formas de vivir. Luego tendremos que empezar a construir nuestra mirada.
Qué el concepto de camino espiritual suene más amable y altruista no lo hace una entidad más acabada ni más estática ni más lineal. Lo mismo para la meditación, el Yoga y las distintas pŕacticas. Todo pasa por cambios, altibajos y movimientos cíclicos necesarios, y cuando entendemos esto todo se apacigua.
Al final, se parece más a caminar un poco, desviarte, caer, confiar, volver, encontrar, conectar, confundirte nuevamente, darte cuenta de lo equivocadx que estabas, frustrarte, enojarte por eso, luego enojarte por estar enojado y después de un tiempo, darte cuenta que estás de nuevo perdidx...Probablemente rendirte, tomar distancia, soltar, hacer espacio nuevamente, hallar nuevas verdades, ver con luz nueva lo viejo, reajustar y seguir intentando, con los ojos un poco más abiertos, con un entendimiento nuevo y desarrollando resiliencia.
El verdadero aprendizaje— quizás el más importante— será empezar a entender esta mutabilidad— la impermanencia— que al final, es lo más propio de cualquier camino y más aún, es lo que nos va a acompañar siempre, de por vida, en toda nuestra vida.
—Entonces las subidas y bajadas son parte del sendero…— dijo una voz aguda, como de niñx, en medio de un insight repentino— No son errores a modificar ni obstáculos a allanar, sino que son lo más propio de un camino largo que nos lleva a la cima— continúo la misma voz mientras miraba al horizonte y asentía con la cabeza.
—Es la forma en que se genera el aprendizaje— Contestó otra voz más grave y serena.—Entonces deberíamos normalizar los desvíos, los retornos, los momentos de parar, de permanecer expectante, los instantes de escuchar y de reconsiderar el movimiento. Aceptar el camino como sea que viene siendo y encontrar la paz en ese camino con desniveles— Retruco la voz más pequeña.
—Cuando esos desniveles son reconocidos dejan de ser defectos e imperfecciones para empezar a formar parte del camino, naturalmente— Dijo la voz más vieja, que probablemente venía de lo profundo de la tierra o de algún árbol— Eso es la impermanencia, eso es la ecuanimidad y también la aceptación. No son conceptos teóricos, son la vida misma.
—Entonces, si los desniveles son una parte orgánica que transitar deberíamos caminar con más contentamiento, ¿no? Caminar solo por el placer que da cada paso efectuado con consciencia, pisando fuerte, incluso en el medio de un charco, incluso en tierra firme, incluso ahí donde no vemos bien porque hay demasiada oscuridad… Contentarnos no por los resultados en sí mismos, sino por la textura que el sendero transitado va impregnando en la suela de nuestros zapatos. Por cada segundo de vida que entra por nuestros pulmones, en cada minuto de nuestra sublime existencia.
Toma una inhalación profunda, retené, y exhala como si tuvieras algo asombroso enfrente. Lo tenes: es la vida.
—Vivir con desapego— dijo la voz reflexiva— ¿No te sentís más libre?
La voz de niñx al fin respiró.
"Solo tienes derecho a la acción,
pero no a los frutos de ella.
Que no te muevan los resultados de tus actos,
ni tampoco caigas en la inacción”
Bhagavad Gītā

Todavía nos quedan resabios del viejo paradigma.
Estabilidad, seguridad, sustento.
Todas las cosas que instalaron en nuestra mente como logros que debemos alcanzar en algún momento. Y no en cualquier momento, sino en el momento en que deberíamos convertirnos en seres adultos serios y responsables.
Y toda esa cadena de palabras quedó asociada para siempre en nuestra memoria RAM. Así, incuestionable, incisiva, profunda, exigente:
Estabilidad, seguridad, sustento. Adultos serios y responsables.
Y esas asociaciones quedaron así juntitas en nuestra mente para siempre, arrastrándose, hostigándonos, empujandonos al éxito, o al vacío si no lo lográramos.
Como una máquina, insensible, letal e incansable, porque en eso, se nos juega la vida.
Pero RAM en India también es una palabra para referirse a Dios. ¿Será que quizás, en ese espacio cuántico, las cosas puedan aún transmutarse?
—Eso fue lo que arruinó nuestro camino exploratorio, nuestra paz mental, toda la armonía. Esa fue la sentencia que tuvimos que pagar para la “normalidad"— dijo la voz anciana, negando con la cabeza de un lado al otro, como si eso pudiera deshacer el hechizo.
—¿Pero cómo pudieron creerlo? ¿Si el cambio no es lo más constante? ¿cuál seria la otra opción? ¿una vida lineal?… eso no es posible... ¿Cómo pudieron dejarse convencer y emprender una lucha eterna contra la naturaleza de la realidad?
—Cuando las cosas se repiten y se arrastran por demasiado demasiado tiempo, las costumbres lo normalizan todo tanto que ya nadie las cuestiona. Mágicamente aparecen como naturales, como la única realidad posible, y crean su propio mundillo— más bien su MUNDO con mayúsculas— y como ves, es terriblemente peligroso... Una gran ilusión puede estar disfrazada de la verdad más incuestionable para los miles de habitantes de ese mundo, y eso no solo es terrible, es algo perverso y enormemente desolador.
LA VIDA NO ES LINEAL, NI UNIFORME NI ESTABLE.
Los caminos raramente son lineales, uniformes y estables.
La búsqueda espiritual no es la excepción. Nada lo es.
Creer que la vida, el camino, la espiritualidad, la paz, la propia práctica, la conexión o la armonía que buscamos es un sendero estable o que tenemos que conquistar algún tipo de estado ideal no es lo natural, sino sólo mandatos limitantes de algún mundillo reducido.
Esa puede ser una frustración demasiado pesada, pero paradojalmente es la que transitamos todxs, con más o menos frecuencia pero de seguro firmeza. Esa es sin duda una gran desilusión—más—, tan necesaria de transitar y deconstruir, porque nada más alejado de eso.
—¡Debemos construir una mirada que se ajuste más a la realidad!— dijo la voz pequeña, indignada por la situación pero con ánimos idealistas.
— Si, claro que debemos...

Tenemos la ilusión o expectativa de que meditar es un estado que se alcanza y se conserva siempre sublime, impoluto e inmaculado sin dificultades. Creemos que hacer Yoga es solo colocarse en la esterilla. Que es siempre inspiración, ser disciplinado o que debería ser siempre placentero, que podemos ser siempre constantes. Que va a darnos la energía justa y las vibraciones que necesitamos bajo cualquier circunstancia. Que siempre podemos conectar con los rituales, con la energía, con los dioses y con todo. Que cada vez que empecemos nuestra práctica nuestra mente va a estar siempre tranquila, en paz y positiva…
« Siempre». Qué palabra compleja.
¡¡¡¡Y nooooo!!! ¡¡¡Una vez más: no!!! ¡¡¡La vidaaa!!!
Mutable, cambiante, irregular, caótica.
Soltemos ya todo eso
Liberémonos
Aunque todavía sea arduo de digerir:
Nada
escapa
a
la
Ley
Universal
de
Impermanencia
Lo único único constante es el cambio.
Pero no te desesperes, no es un obstaculo, es aprender a abrazar nuestra libertad ❦



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